Zanzíbar, un trozo del paraíso en Tanzania
Playas cristalinas y arena blanca, junto a un casco histórico colonial, describen perfectamente a Zanzíbar, una isla que maravilla a todos. Nadie se cree que pueda formar parte de Tanzania, un país que se conoce más por hacer safaris que por contar con lugares tan paradisíacos.
Zanzíbar tiene una historia próxima pero divergente debido a su condición insular y a las culturas que se asentaron aquí a partir del siglo XV. Primero fueron los portugueses y posteriormente tras casi dos siglos los árabes de Omán, quienes fundaron un sultanato sustentado en el comercio y en la integración de las culturas islámica y swahili.

Y esta mezcla fraguó creando una civilización única de especias, maderas preciosas, persas y esclavos, conviviendo viejas fortalezas portuguesas con casas árabes de amplios patios, mezquitas e iglesias anglicanas.
¿CÓMO LLEGAR?
Conocida también como «isla de las especias» o «de los sultanes», Zanzíbar es un auténtico paraíso situado a poco más de 40 minutos en avión desde Dar Es Salaam, la capital oficial de Tanzania, a la que la isla como tal pertenece, aunque sigue siendo un “país” independiente del continente, tanto por cultura, política y religión.

Una vez que llegamos a Dar Es Salaam, teníamos claro que queríamos hospedarnos en algún alojamiento bueno, bonito y barato que estuviera próximo al aeropuerto, motivo por el cual nos decantamos por Kiota Jungle, un acogedor hotel rodeado de árboles frutales exóticos y de una gran variedad de palmeras con una gran piscina donde relajarse que se encuentra a apenas 10 minutos en coche del aeropuerto internacional Julius Nyerere.
Nos llamó mucho la atención el buen trato que nos brindó todo el personal de Kiota Jungle, especialmente su dueña Iku, quien se mostró muy atenta durante nuestra corta estancia. Por todo ello, este bonito alojamiento se convierte en una opción ideal para aquellos viajeros que cuenten con poco tiempo para relajarse antes de abordar otro vuelo al día siguiente.